—Mis servidores: quiero ubicarlos en algunos carguitos para agradecerles su apoyo en esta manada que yo pastoreo. Esta semana estaré muy ocupado preparándome para la recocha del viernes, así que me toca maratón de masajes, manicura, pedicura y traje de luces. Veamos qué hay; y no olviden la palabra clave para incluirlos en la nómina. Empecemos con esta elegante señora: ¿has estudiado economía política?
—¡Nunca! Dios me libre.
—¿Has tenido formación técnica en economía de la educación o administración pedagógica? ¿Has estudiado algo sobre ese señor de barba cuyo nombre no recuerdo, que difundió ideas para el bienestar común?

—¡Jesús!, claro.
—No, el de El capital.
—¡Dios nos ampare y nos favorezca! Nunca jamás; mejor la Biblia que ese tal Marx que ni conozco.
—Ten, entonces, el Ministerio de Educación para que te desquites. ¿Y tú, coleguita, has dejado de defender delincuentes y figuras controversiales en procesos de impacto nacional?; ¿has demostrado capacidad administrativa requerida, por ejemplo, para manejar la crisis del sistema penitenciario o negociar reformas de fondo con las altas cortes?
—Nunca.
—Maravilloso, coleguita. Ten el Ministerio de Justicia. ¿Y tú, agraciada mujer? Por esa voz inconfundible, me parece que te conocí en toldas contrincantes.
—Pues sí, pero allá me hicieron conejo, así que aquí me tiene.
—¿Qué sabes hacer?
—Política, de la tradicional. Me gusta mucho la seguridad. Adoro las motosierras.
—¿Conoces de arte?; ¿has hecho gestión cultural?
—¡Nunca!
—Ahí te dejo, entonces, el Ministerio de las Culturas y toda esa vaina tan larga del nombre que tiene. ¿Quién me falta, que no veo a nadie más?
—Aquí, abajo.
—Ah, es que no te vi, paisana. Bueno, ¿y tú qué sabes hacer?
—Yo soy muy buena para ayudar en las campañas.
—¿Has manejado una escala de negociación macro y la fricción gremial?
—¿Qué es esa vaina?
—¿Has manejado proyectos en el ámbito nacional? ¿Has pensado que una negociación sin intermediación nacional paralizaría las grandes obras?
—Nunca.
—Perfecto. Te doy el Ministerio de Transporte. No veo a nadie más, así que…
—¡Falto yo! Es que estoy sin sombrero; solo me lo pongo para que me vean.
—¿Has tenido estudios o experiencia en ciencias relacionadas con el agro? ¿Has aprendido a tomar decisiones científicas en bioseguridad, epidemiología animal y fitosanidad?
—Nunca.
—¿Has tenido cercanía con alguna entidad para el control del contrabando ganadero y la expedición de licencias de exportación? ¿Te sientes capaz de facilitar confianza técnica con los campesinos? ¿Te has desligado de los intereses políticos de tu región?
—Nunca.
—¿Tienes alguna experiencia meritoria?
—Yo insulté a Petro.
—Listo. No te doy ministerio, porque ya se me acabaron, pero te dejo a cargo del ICA. Te lo recomiendo, y te lo entrego bien para que lo dejes mal.











