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Domingo 02 de agosto de 2026 - 01:00 AM

Ningún peladero

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Hace algunos días se generó una amplia discusión a raíz de un trino del empresario Mario Hernández, quien calificó a Barrancabermeja como un “peladero”. Conociendo su trayectoria empresarial, estoy convencido de que su intención fue hacer un llamado de atención sobre una realidad que no podemos desconocer. Barrancabermeja todavía está lejos de desarrollar todo el potencial que tiene.

Barrancabermeja no es una ciudad cualquiera. Durante más de un siglo ha construido una de las capacidades industriales más importantes de Colombia alrededor de los hidrocarburos. Allí opera la principal refinería del país, se producen buena parte de los combustibles que abastecen el mercado nacional y se ha consolidado un ecosistema empresarial con un conocimiento altamente especializado en refinación, petroquímica, mantenimiento industrial y servicios asociados al sector energético. Esto sin hablar del gran potencial para el desarrollo de los yacimientos no convencionales, una fuente de ingresos de enorme importancia para la región.

Pero la mayor fortaleza de Barrancabermeja no está únicamente en el petróleo. Está en su ubicación. Pocas ciudades cuentan con una posición tan estratégica sobre el río Magdalena. Su puerto fluvial, uno de los más importantes del continente, la conecta naturalmente con la costa Caribe y con el centro del país, convirtiéndola en un nodo logístico con enormes posibilidades para el transporte de carga, la industria y el comercio. Si a esa ventaja natural le sumamos una apuesta decidida por mejorar la conectividad terrestre, Barrancabermeja tendría todas las condiciones para consolidarse como una plataforma industrial y logística de talla mundial.

A ello se suma el enorme potencial de la provincia de Yariguíes, que alberga una sólida base agroindustrial sustentada en la producción de palma de aceite, cacao, cítricos, ganadería, caucho y otros cultivos que ofrecen oportunidades para desarrollar una agroindustria de mayor valor agregado. La producción de biodiésel, la agroindustria, la industria química y la manufactura encuentran en Barrancabermeja un punto de encuentro natural para generar mayor valor agregado y empleo de calidad.

Por eso, la discusión no debería concentrarse en lo que le falta a Barrancabermeja, sino en la decisión que estamos dispuestos a tomar para desarrollar todo lo que ya tiene. En la agenda de la Patria Milagro, Barrancabermeja debe ocupar un lugar prioritario como uno de los principales motores de desarrollo de Colombia.

Lo que hace falta ahora es liderazgo para construir una visión compartida, coordinar los esfuerzos del Gobierno Nacional, la región y el sector privado, priorizar las inversiones que permitan fortalecer la conectividad terrestre y aprovechar plenamente el puerto sobre el río Magdalena, y convertir las ventajas competitivas del territorio en una verdadera estrategia de desarrollo. Los activos ya existen. La decisión de aprovecharlos es la que sigue pendiente.

Barrancabermeja no es ningún peladero. Es una de las mayores oportunidades que tiene Colombia para demostrar que, cuando un territorio reconoce sus fortalezas y decide construir sobre ellas, el desarrollo deja de ser una promesa para convertirse en una realidad.

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