“Qué tristeza ver a Barrancabermeja, podría ser como Barranquilla. Con la utilidad que tiene en materia de regalías y la refinería. Es un peladero. Podría ser un ejemplo de ciudad”, dijo el reconocido empresario Mario Hernández esta semana en su cuenta de X. Un comentario que generó un gran debate en la ciudad y que coincidió con la realización de la primera junta directiva de Prosantander por fuera del área metropolitana de Bucaramanga. La temática a tratar fue el futuro de Barrancabermeja y de la provincia de Yarigüíes. La acogida fue masiva. Asistieron unas 150 personas entre empresarios, líderes sociales, periodistas, políticos y académicos.
La agenda arrancó con la presentación de la Visión Santander 2050, en la que los actores de los diferentes municipios de la provincia jugaron un rol primordial. Se presentó un panorama de los principales proyectos, los cuales se enmarcan en tres de las nueve misiones de la visión: potencial energético sostenible; conectividad y logística; y gestión inteligente del agua. Yarigüíes tiene el potencial de convertirse en el epicentro de la soberanía energética de Colombia. No solo multiplicando las reservas de petróleo y gas, sino también producto del desarrollo de energía solar y de biomasa. El hidrógeno azul y el biocombustible son energéticos con amplia proyección.
En materia de conectividad, Barrancabermeja puede convertirse en el corazón logístico de Colombia. La gran noticia es que ya cuenta con Puerto Voluntad, una apuesta por la multimodalidad, al combinar el transporte carretero, fluvial y férreo, a lo que se le suma un aeropuerto que puede convertirse en un hub de carga. De ahí la importancia de culminar la Ruta del Cacao y la vía Yuma, construir el ramal férreo del corredor central al río, y construir las obras que garanticen la navegabilidad del río Magdalena.
Finalmente, la provincia de Yarigüíes debe ser un referente en la gestión del agua. Esta región cuenta con una impresionante riqueza hídrica y biodiversidad. Por consiguiente, se requiere una apuesta decidida en torno a proyectos de acueducto, saneamiento básico y alcantarillado, por ejemplo, con la culminación de la PTAR de San Silvestre y la de Puerto Wilches. De esta manera, se debe proteger y recuperar las ciénagas de Yarirí, Paredes, San Silvestre y El Llanito, lo que permitiría promover actividades como el avistamiento de aves, pesca, conservación del manatí y ecoturismo. El comentario de Hernández es un sacudón para que esta provincia aproveche la oportunidad histórica de pensarse, no como el “patio trasero” de Santander, sino como la puerta de entrada al desarrollo, la sostenibilidad y el orgullo de Colombia.











