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Viernes 31 de julio de 2026 - 01:00 AM

No se enrede Presidente

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En un país como el nuestro y en una situación como la actual, generar ruidos innecesarios no es lo más indicado; lo decimos porque la discusión sobre la posesión del presidente nada le quita o le pone a la solución de los enormes males que nos aquejan.

El presidente electo debe posesionarse ante el Congreso en pleno; hasta ahí es lo que ordena la Ley; lo demás es cuestión de trámites administrativos cuyo incumplimiento no genera inconveniente alguno.

Doctor De la Espriella: cite al Congreso el día 7 de agosto en el Capitolio y preséntese ante él, tome posesión juramentada, pronuncie un discurso de agradecimiento, luego tome su avión y váyase para donde quiera y allá sí ponga en funcionamiento el evento que tiene en mente; de esa manera no tendrá problema alguno, pues ya será usted el jefe de Estado y, por lo tanto, del ejército.

El trasteo de los congresistas implica una parafernalia enorme, pues hay que escoger el sitio, adecuarlo y mover una enorme cantidad de gente, no solo de Bogotá, sino de todo el país, que tendría la obligación de asistir, solo para cumplir un protocolo, pudiendo hacerlo de otra manera menos complicada, cumpliendo el propósito que anunció el nuevo mandatario.

Ahora bien, el boato que siempre han tenido las posesiones presidenciales solo satisface al nuevo presidente, a sus áulicos y a la corte de lagartos que piensan que acompañándolo obtendrán algún beneficio social, y si de verdad quiere ser un presidente diferente, empiece mostrando efectividad en su gestión, independiente del circo que se debe montar para iniciar el gobierno.

Si quiere un cambio, empiece por las cosas pequeñas y sin sentido, pues a usted se le juzgará por las cosas grandes que haga y por la forma enérgica como las haga; estos espectáculos públicos para demostrar al pueblo que es el presidente no son más que pan y circo, y de eso los colombianos estamos hasta la coronilla.

Además, ¿cuánto le vale al fisco ese montaje? Y si vamos a hablar de austeridad y ser coherentes con lo que se afirma, no obligue al Estado a hacer un gasto de esa magnitud que, al fin y al cabo, para un presupuesto nacional, pueden ser centavos, pero en materia económica hay que cuidar los centavos porque los pesos se cuidan solos.

Demasiados problemas hay que enfrentar, y empezar haciendo lo mismo que han hecho sus antecesores, solo por la simple costumbre de hacerlo, carece de importancia; si de verdad quiere cambiar, empiece ya y hágalo por lo sencillo; estoy seguro de que el pueblo lo entenderá y venderá más imagen de eficiencia, aunque menos de exhibición.

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