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Viernes 10 de julio de 2026 - 01:00 AM

Socorro

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Las causas relacionadas con el municipio de Socorro, Santander, no me resultan indiferentes. Hace algunos años participé en la discusión jurídica que evitó que terminaran regalando irregularmente el antiguo Hotel Tamaraca. Hoy hay otra que merece el mismo compromiso: la Basílica Menor de Nuestra Señora del Socorro.

Esta semana conocí el texto de una comunicación que desde la Fundación Socorranos en Acción le dirigieron a comienzos de mes al alcalde de ese municipio. Les preocupa enormemente la situación en que se encuentra la Basílica Menor, le exponen las gestiones que han adelantado para proteger su estructura y las tareas pendientes para que las obras de reforzamiento que se requieren se lleven a cabo.

Le indican que desde la Fundación lograron que la propiedad del inmueble quedara en cabeza del municipio. Por increíble que parezca nadie se había dado cuenta de que se trataba de un baldío, y sin resolver esa situación resultaba difícil, jurídicamente imposible, obtener recursos para su recuperación. Le recuerdan que con recursos de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, que ellos gestionaron, se incluyó el proyecto en la Plataforma MGA del Departamento Nacional de Planeación, condición necesaria para inscribirlo en el Banco de Proyectos de esa entidad estatal y obtener recursos de financiación del Presupuesto General de la Nación o del Sistema General de Regalías.

Le insisten en que lo anterior no basta. El municipio debe inscribir el proyecto en el Banco de Programas y Proyectos de Inversión y gestionar el código BPIN; sin ese requisito no hay nada que hacer. Esa gestión solo la puede adelantar el alcalde. También le solicitan que avance con la obtención de la licencia de construcción de las obras de reforzamiento estructural antes de noviembre de este año. Temen que el trabajo y el esfuerzo adelantado durante los últimos cinco años se pierda.

La restauración de la Basílica no es un problema menor. Las torres se están inclinando y amenazan con desprenderse. Las grietas en el techo, muros, arcos y bóvedas anuncian el peligro. Los estudios técnicos abundan y las recomendaciones son claras: recimentación, reforzamiento estructural y adecuación de la estructura. Se requieren cuantiosos recursos, por lo que el apalancamiento del Presupuesto General de la Nación es necesario. Los primeros auxilios no son suficientes.

Ese propósito demanda la articulación del sector público y del sector privado. La Fundación Socorranos en Acción ha hecho lo que está a su alcance para lograr la conservación de ese Bien de Interés Cultural. A la administración municipal le corresponde hacer lo propio.

Alcalde: si se lo propone, entre todos podemos salvar la Basílica. Esfuércese. Los socorranos, todos, incluidos los que nos consideramos socorranos “por adopción”, le quedaríamos inmensamente agradecidos. Aún está a tiempo.

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