Quienes seguimos de cerca los temas relacionados con la educación nos hemos acostumbrado a leer en los periódicos páginas enteras, pagadas por Fecode, en donde acostumbra a hacer pronunciamientos, pero estos relacionados siempre con situaciones políticas o de reclamos laborales.
Pero las circunstancias de hoy exigen que el gremio de los educadores también se pronuncie sobre la calidad de la educación y su responsabilidad en los niveles de exigencia de esta.
Por estos días nos preocupan otra vez los resultados de las pruebas Pisa, que año tras año vienen en picada, pues podemos comprobar que nuestros alumnos están cada vez más lejos de lograr niveles aceptables en comprensión de lectura, matemáticas y ciencias, en donde se comprueba que más de la mitad de los estudiantes no está logrando las competencias mínimas de comprensión y que estamos por debajo de la media de los países de la OCDE.

Por otro lado, no se compadece que el Ministerio de Educación sea el que más ha crecido en presupuesto y esas cifras mayores no estén reflejadas en la calidad. El Ministerio de Hacienda ha dicho que la cartera del sector educativo recibió en el 2024 un incremento del 28,4 %, al pasar de $54,8 billones a $70,5 billones, con un crecimiento del 28,6 %, y para el 2025 pasó a $79 billones, con un crecimiento del 12 %.
¿Fecode habrá estado pendiente de la forma en que se están gastando la plata y de las mejoras esperadas con la inversión? La verdad, no tenemos ninguna evidencia.
Para que un sistema educativo sea bueno, se requiere que su principal insumo, los profesores, sean realmente buenos. Siempre ha existido toda clase de reticencias cuando se habla de la necesidad de contar con procesos muy claros de evaluación de los maestros, pero estos creen que esos instrumentos los puedan juzgar y colocar en entredicho, y por esta razón son reacios a aceptarlos.

La verdad es que lo que no es posible medir con claridad tampoco es susceptible de mejorar, pues no existirá la evidencia de los factores decadentes. Tampoco será posible diseñar los instrumentos para corregir.
El escenario que estamos viendo nos indica que estamos gastando cada vez más en un proceso que no ofrece garantías, que no evidencia mejoras y que los resultados indican dramáticamente que lo que estamos es desmejorando y retrocediendo, mientras el país observa con frustración que nos invade la mediocridad y que estamos perdiendo las oportunidades de crecimiento y de desempeño eficiente dentro de un mundo cada vez más exigente.
Tarea grande la que tiene el nuevo gobierno para aplicar los correctivos y para hacer más eficientes los recursos. Esperamos con urgencia el pronunciamiento de los maestros.











