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Columnistas
Lunes 06 de julio de 2026 - 01:00 AM

¡Ni un paso atrás!

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La decisión de desmontar las ciclorrutas de Bucaramanga ha sido celebrada por algunos ciudadanos. Otros no la comparten. Como ocurre casi siempre en nuestra región, hay promotores y detractores enfrentados. Cada uno, desde su óptica, considera tener la razón.

¿Realmente quién gana?

Sin pretender entrar en el debate sobre si las ciclorrutas fueron una buena o una mala decisión, es comprensible que personas razonables puedan defender cada posición. Lo preocupante es algo mucho más profundo: el hecho de realizar esfuerzos fallidos, bien sea no concluyendo o destruyendo lo iniciado, que, al final, todos financiamos, a lo que se debe adicionar el traumatismo en la movilidad.

Primero invertimos recursos públicos para diseñarlas, construirlas y ponerlas en funcionamiento. Ahora destinaremos nuevos recursos para desmontarlas, adecuar nuevamente las vías y regresar, en buena medida, al punto de partida. Tiempo, dinero y esfuerzo invertidos para terminar donde comenzamos. Esa no es una victoria. Es una destrucción de valor.

Lamentablemente, este no es un caso aislado. Se suma a Metrolínea, el Parque Acualago, algunos parques Recrear y muchos otros proyectos que terminaron atrapados entre disputas políticas, egos, intereses particulares o cambios de administración sin un adecuado planeamiento de largo plazo. Cada uno tiene una historia distinta, pero todos dejan la misma enseñanza: nos cuesta mucho más construir que destruir.

Las sociedades que progresan no son aquellas que nunca se equivocan. Son aquellas que aprenden de sus errores y construyen sobre lo que ya existe. Corrigen, ajustan, fortalecen y mejoran.

Eso es precisamente lo que parece faltarnos. Dentro de un planeamiento de largo plazo, necesitamos una cultura que asegure la evolución y la conclusión exitosa de los proyectos. Seguramente las ciclorrutas podían ser exitosas con ajustes técnicos, mayor seguridad o complementos. Podrían existir caminos para rescatar y transformar Metrolínea, gestionar Acualago y potenciar otros espacios públicos. Siempre será más valioso ajustar que empezar de cero.

El mensaje es tanto para los gobernantes como para los ciudadanos. Mientras el mayor objetivo siga siendo derrotar al promotor o al detractor de turno, seguiremos desperdiciando recursos, oportunidades y años de desarrollo. La ciudad no necesita vencedores políticos; necesita ciudadanos capaces de construir soluciones entre todos.

Nuestro himno nos recuerda: “Santandereanos, siempre adelante; santandereanos, ni un paso atrás”. Es momento de comenzar a honrar este postulado. Porque una sociedad que destruye permanentemente lo que construye difícilmente puede decir que avanza.

PD: Llas ciclorrutas representaban una posibilidad de migrar del carro a las bicicletas, no una amenaza para los carros. Desafortunadamente, por falta de cultura, no se les dio el uso adecuado. Los detractores, ahora, tienen más espacio para sus carros, que seguirán usando desordenadamente, porque ya no habrá forma de aprovechar otros medios de transporte.

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