Hay victorias que se construyen en silencio, con la mandíbula apretada y la convicción de que este departamento no necesita pedir permiso para avanzar.
Santander se mantuvo como la cuarta economía del país durante 2025, aportando el 6,4% al PIB nacional, ubicándose detrás únicamente de Bogotá, Antioquia y Valle del Cauca, tres gigantes históricos que han concentrado históricamente la inversión pública y la atención del gobierno central; y aun así, Santander está ahí, cuarto, sosteniéndose solo.
Lo notable no es el puesto, es el contexto en el que se logró. Durante cuatro años, Santander le dijo NO al proyecto político de Gustavo Petro, no con el estómago sino con los hechos. La gobernación no negoció su autonomía a cambio de migajas presupuestales, no cedió su agenda al capricho ideológico de un gobierno que miraba con desconfianza a los territorios que no le eran afines. Santander entregó una de las mayores votaciones de derecha del país, una señal inequívoca de que su gente sabe distinguir entre el engaño y la realidad.
Y la realidad fue dura: proyectos retrasados, inversión pública que no llegó, una burocracia central convertida en muro más que en puente; y eso le exigió a Santander gobernar contra la corriente sin parar. De los $1.852 billones que alcanzó el PIB nacional en 2025, Santander aportó $119 billones. Esto no es casualidad, es el resultado de un departamento que brindó seguridad muy por encima del promedio nacional, de un empresariado que no esperó permiso del Estado para invertir y de una clase media que sostiene con su trabajo y emprendimiento una economía real, no de subsidios ni promesas populistas. El PIB per cápita llegó a $49,6 millones, por encima del promedio nacional de $34,9 millones, es decir, aproximadamente un 42% superior, y solo fue superado por Bogotá y Casanare.
Sin embargo, el departamento creció 2,4%, por debajo del promedio nacional de 2,6%, y Cundinamarca acecha la cuarta plaza con el 6,3% del PIB. La amenaza es real, el cuarto lugar no es un logro permanente, es una posición que hay que defender y, mejor aún, superar.
Colombia tiene hoy un nuevo gobierno y para Santander esto no es un simple cambio. Santander demostró que los principios no se negocian y que está dispuesto a construir país, aun habiéndose enfrentado a un gobierno que le fue abiertamente adverso.
La siguiente fase es la de una recuperación absolutamente merecida, y estoy seguro de que el nuevo gobierno tiene a Santander como departamento priorizado.
Santander puede decir con orgullo que cuatro años de olvido institucional no alcanzaron para desplazarnos del cuarto lugar en la economía del país. Imagínense lo que podemos ser cuando el viento sople a favor.
Lo más grandioso es que somos cuartos sin habernos vendido.











