¿Qué tan importante es para usted la mentira? Puedo afirmar que, al menos en occidente, el valor de la verdad, promulgado como tal por religiones, ciencia y filosofía, ha venido desapareciendo de manera paulatina. En tiempos de guerra se considera la propaganda como un arma más y muy poderosa; mejor si se basa en la mentira, de manera usual al estilo de la publicidad engañosa, mintiendo con sutileza.
Dice Bok, que el engaño deliberado, tan común en política, afecta severamente la democracia, al evitar que los ciudadanos tomen decisiones libres basadas con información cierta. Cuando el poder convierte la mentira en su práctica habitual, debilita la legitimidad institucional, dado que la verdad no es únicamente un valor moral del individuo, sino una condición estructural para el funcionamiento de una sociedad libre.
Existe, según Arendt, una tensión estructural entre la verdad y la política. Una verdad soportada en hechos, es muy vulnerable, pues depende de periodistas, testigos, historiadores, documentos, todos, con relaciones complejas con el poder. La mentira tradicional en la política es esconder un hecho. Es el caso frecuente en la historia que cuando una potencia emprende una guerra, y la va perdiendo o sufre una derrota estratégica, reclame una victoria contundente. No solo esconde la verdad sino intenta convencer de lo contrario.
Para Arendt, la mentira moderna, fabrica una realidad alternativa cambiando todo el relato. Mediante la propaganda, reescribe la historia, las estadísticas, las fotografías, las memorias, crea héroes, hasta que la gente deja de creer en la posibilidad de conocer la verdad, y todo se convierta en opinión creada desde el poder. Cuando Hannah Arendt publico su ensayo en 1967 la inteligencia artificial se encontraba hibernando. Sin embargo, profetizó lo que nos llegó con la creación del relato desde el algoritmo y la mega data, capaces de hacernos repetir consignas vacías, seguir como manada símbolos que nos dieran la sensación de pertenecer a un grupo ganador sin dejarnos ver que es a costa de nuestras pérdidas, creer en candidatos superhéroes como arquetipo del salvador, despertar odio e ira contra cualquier contradictor, y aceptar como verdad a la mentira.
De la misma vulnerabilidad de la verdad, depende su sobrevivencia: jueces, historiadores, periodistas, opinadores, científicos, todos probos, inmunes al poder y valerosos, son los guardianes de la verdad y la democracia…y la ciudadanía, informada con verdades, la encargada de exigirlas y defenderlas.
Dato curioso: mientras en Suramérica salen elegidos los candidatos apoyados por Trump, sus candidatos al Congreso americano están siendo derrotados por demócratas socialistas, a los que el presidente denomina comunistas.












