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Sábado 20 de junio de 2026 - 01:00 AM

Otro objetivo sin plan

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Las órdenes judiciales que imponían reducir el 15 % de los desechos que ingresan a El Carrasco en dos años y buscar otras alternativas de disposición final de desechos en el área metropolitana de Bucaramanga se han incumplido. Era obvio prever que eso podía pasar porque no se implantó inmediatamente un esquema operativo diferente ni se construyó infraestructura, y tampoco los usuarios hemos asumido la responsabilidad que nos corresponde. Los municipios y el AMB no han logrado concretar el plan.

Aunque no debería ser necesariamente la orden de un juez, sino una política pública, lo cierto es que, . Recientemente, el municipio de Bucaramanga informa otra inversión en estudios y diseños cercana a $9.000 millones para un parque tecnológico que tendría como nodo central una planta mecánica de separación de residuos similar a las existentes en Ciudad de México.

Conocí personalmente esas plantas y, aunque son una opción atractiva, hay que evaluar la relación beneficio/costo. La inversión oscila entre US$25 y US$30 millones y la operación alcanza un costo similar al de la disposición final, pero se obtienen aproximadamente entre el 15 % y el 20 % de materiales que pueden utilizarse como combustible y un 5 % de reciclables. La materia orgánica, que es cerca del 55 %, ya separada, podría ir a un biodigestor cuya inversión exige alrededor de US$40-50 millones más, y con la energía que allí se obtendría no necesariamente se cubre el costo de operación, por lo que debería adicionarse otro proceso para obtener también biogestato o regresar al relleno sanitario. En resumen, se necesitan cerca de US$100 millones de inversión y siempre un relleno sanitario, pero la clave está en los costos de operación.

Aportes públicos no reembolsables son posibles, como en la PTAR, pero hay temas que revisar juiciosamente, especialmente la inclusión de las organizaciones de recicladores y su protección constitucional. No sé si se requieran $9.000 millones en estudios, pero es imperativo ampliar la ruta del reciclaje y ojalá la ruta de orgánicos y de inservibles voluminosos, con sitios fijos y móviles de recepción. Así lo estableció el Gobierno de Clara Brugada y, a partir de 2026, la recolección en Ciudad de México será selectiva, con una meta de reducción a 2030 del 50 %. Si los que tienen tres plantas mecanizadas aplican también este modelo, creo que primero hay que revisar el concepto y aprender de su experiencia.

Para los ciudadanos, la orden de reducir no puede ser ajena y las empresas de aseo ya tendrían bastante mejorando la recolección y la limpieza de áreas públicas y zonas verdes que claman su presencia.

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