Ayudan a mejorar la memoria y la concentración, desarrollan actividades espaciales y lógicas, reducen el estrés y fomentan la paciencia. Conforme a su dificultad, hay técnicas y estrategias para armarlos. Por eso asimilo ese pasatiempo a la planeación de largo plazo por escenarios en la que la Universidad Industrial de Santander en un ejercicio y la empresa privada en otro, han convocado a los ciudadanos a participar como Visión 2050. Sé que hay inquietud sobre la pertinencia frente a problemas inmediatos sin resolver y grandes incertidumbres del futuro, pero tanto uno como otro son necesarios y la invitación podría ser a tener 2 ejercicios en diferente espacio temporal pero no desestimar ninguno.
Solucionar urgencias en seguridad, movilidad, ordenamiento territorial, residuos y muchos déficits sociales, no exime planear con rigor las apuestas futuras. Pensemos ¿cómo estábamos en el año 2.000 y en donde estamos hoy? ¿Qué oportunidades perdimos? ¿Qué hicimos bien? 25 años parece mucho tiempo, pero en realidad no es tanto y si tomamos la decisión colectiva de priorizar unos sectores y empujar unas apuestas estratégicas, será mucho mejor que dejar todo a la iniciativa individual o al albur.
Hay una primera característica relevante para comentar. La gran capacidad de convocatoria e incluso la exigencia de algunos actores de ser reconocidos e incluidos, evidencia el interés de la gente por aportar y la legitima preocupación por el futuro. Tanto en las provincias como en el área metropolitana los ciudadanos interesados han acudido. En ambos casos son grupos diversos con interesantes planteamientos que habrá que integrar para ir armando primero los bordes y luego la imagen completa.
Evaluando potencialidades había mencionado los desarrollos vigentes en sectores de la agroindustria y debo reiterarlo. Avicultura, cacao, palma, café, limón Tahití, entre otros, convocan a valientes inversionistas y siguen desarrollando capacidades. A su lado, centros de investigación y Universidades avanzan en el conocimiento sobre subproductos y uso eficiente de residuos. Lo que hemos conocido en palma y cacao sobre aprovechamiento de biomasa es la evidencia que me lleva a insistir en que la innovación y la tecnología deberían seguir siendo una apuesta relevante y que apoyar más investigaciones y prototipos similares genera valor. La biotecnología y la energía no convencional tienen oportunidades enormes en Santander y podemos avanzar mucho más si empujamos del mismo lado. Eso no quiere decir que se desestimen otras inversiones con potencial como el turismo donde seguimos viendo apuestas maravillosas en distintos lugares del departamento, que también aportan valor, empleo y felicidad.
Estos ejemplos son piezas del rompecabezas que podemos armar para el 2050. El contexto, la historia y las capacidades locales son nuestras principales fichas. Armar una visión consensuada implica conocer, priorizar, unir iniciativas y valorar las distintas miradas.












