La pregunta ha estado dando vueltas en redes desde la publicación de un artículo viral en Vogue que mostraba que, para muchas mujeres —sobre todo las más jóvenes—, el prospecto de una vida junto a un hombre ha dejado de ser deseable.
Cada vez más se percibe como una fuente de insatisfacción emocional y sexual, pérdida económica y profesional y, en general, aburrimiento.
Es decir, se están apartando de los hitos tradicionales del “éxito” social, casi siempre asociados con su rol como esposas y madres, y los están reemplazando con proyectos de vida centrados en la independencia, la construcción de redes de apoyo y cuidado entre mujeres, carreras interesantes y productivas, y autonomía sexual y reproductiva.

La baja de natalidad, el “hetero-pesimismo” e incluso la “epidemia de soledad masculina” muestran importantes cambios demográficos a nivel mundial pues señalan que las mujeres cada vez están menos dispuestas a asumir el “mankeeping”, y la carga despropiada de trabajo emocional, social, y de cuidado que durante tanto tiempo se dio por sentado en la mayoría de relaciones heterosexuales.
Estas mujeres están resignificando la soltería.
La “señora de los gatos y las plantas” ha dejado de ser una imagen lastimera y aterradora, y se ha vuelto aspiracional.
Las estadísticas les dan la razón, como expliqué en otra columna, no hay ningún indicador de salud y bienestar en el que las mujeres casadas y con hijos superen a las solteras sin hijos.
Además, las mujeres tienen más independencia y autonomía que nunca, así que no necesitan un hombre para alcanzar la estabilidad financiera ni emocional.
Es decir, estar con un hombre es hoy una decisión intencional, no una necesidad social o financiera, ni una garantía de bienestar.
Así que no, tener novio no da cringe.
Lo que da cringe es asumir que tenerlo garantiza la felicidad, plenitud o bienestar de las mujeres, y es el principal indicador de su valor.
Esto es una buena noticia, porque pasar de la obligación social a la intencionalidad y reciprocidad es la base de relaciones mucho más sanas, cuidadosas y satisfactorias para hombres y mujeres por igual.











